¿Dónde iniciaste tu carrera futbolística?
Empezó en Central Norte en el año 87, tenía 14 años cuando me trajeron de Cafayate. A los 16 años debuté en primera. Juventud me pidió (1991) como refuerzo para el Torneo del Interior, que en ese momento se llamaba Confraternidad; jugué un año. En el 93 me compró Gimnasia, fue cuando ascendió a Primera División.

"A mí me vestía una marca conocida, tenía dos bolsas cada tres meses, llegaba a Cafayate y la regalaba. Cambiaba mis zapatillas por alpargatas". "A mí me vestía una marca conocida, tenía dos bolsas cada tres meses, llegaba a Cafayate y la regalaba. Cambiaba mis zapatillas por alpargatas".

¿Te acordás cuánto pagaron por tu pase?
Fui el jugador más caro en la historia de Salta. En Central me vendieron a Juventud por 30 mil dólares y después a Gimnasia creo que por 100 mil dólares. Era mucha plata.

Integraste un plantel de grandes figuras...
Sí, me acoplé bien a ese grupo. Me cansé de hacer goles con los pases de Pedro Guiberguis, incluso creo que fui el que más goles hice en ese año, que fue cuando le convertí un gol a Chilavert. Todos se acuerdan de ese, pero hice muchos goles importantes en Gimnasia. Tenía 20 años y me apoyaba mucho en personas como el Tanque González, Popeye Herrera, Guiberguis y el Tigre Amaya.

El gol que le hiciste a Chilavert es uno de los más recordados...
Vélez era campeón del fútbol argentino y con esa base fue campeón del mundo. Pero también le hice goles a Burgos , Mondragón, Sessa, Chiquito Bossio, Roa. El que más resalta es el de Chilavert, hasta el día de hoy me lo recuerdan.

"Con 14 años jugaba en sexta y cobraba $10. No me olvido cuando un grupo de
jubilados me dio un sobre y cuando lo abrí eran 70 pesos, lloré de la emoción".
"Con 14 años jugaba en sexta y cobraba $10. No me olvido cuando un grupo de jubilados me dio un sobre y cuando lo abrí eran 70 pesos, lloré de la emoción".

¿Fue el mejor gol de tu carrera?
Fue el gol más importante, la cancha estaba que reventaba. Victorio Cocco (técnico) me puso por el Tanque. Cuando entré, recuerdo que la gente silbaba porque lo sacaban al Tanque, que la estaba rompiendo. Tuve la suerte de hacer el gol, todo ese silbido cambió por aplausos, a Cocco lo amaban todos. Casi hago el segundo, piqué la pelota, pegó en el travesaño, entró el Tigre y definió de cabeza.

¿Cuál fue tu peor época en Gimnasia?
Cuando descendimos. Los directivos se equivocaron, trajeron jugadores y cambiaban de técnico a cada rato. Después llegó Salvador Ragusa en el 95/96, armó un grupo muy bueno. Ahí llegaron Luis Rueda y el Loco Cervera, fueron dos aciertos espectaculares. Con Luis hicimos una dupla fantástica. El hizo 29 y yo 28 goles en el ascenso del 96. Ragusa fue parte de ese ascenso, que después lo siguió Ricardo Rezza.
¿Se ganaba lo mismo?
No, sería millonario si jugaría hoy en día. En un año me compraría dos casas. Cuando jugaba, ganaba 10 mil pesos de antes, que serían 20 mil de ahora.

¿Supiste invertir lo que ganaste?
Me compré un departamento y una casa. Gracias a Dios tuve gente que me contuvo. En ese tiempo no te podías hacer millonario, si no aprovechabas la plata estabas al horno. En Gimnasia me terminaron de pagar una deuda del '93 hace un año y medio. Ya no vale lo mismo.

¿Te quedó algo pendiente?
Irme a otro club. Tuve muchas posibilidades. Fue una de las cosas que le reclamé a Sergio Chibán, siempre me trabó, se que no lo hizo con maldad. Tres años seguidos me buscó el Santos Laguna de México, el América de Cali, Lanús y San Lorenzo, pero todos los clubes me querían a préstamo y Chibán me quería vender. Pero le guardo rencor, porque lo que le pedí me lo dio.

¿Qué opinás del presente del fútbol salteño?
Una lastima que los clubes estén pasando por este momento, hace varios años que son fracasos tras fracasos. Cuando ascendimos casi todos los jugadores eran del norte: Tucumán, Jujuy, Güemes, Cafayate. Hay que fijarse más en el norte.

¿Ves a algún jugador con potencial?
Podría ser Fausto Apaza, aunque le falta un poco más de sangre. Tiene que ir un poco más al choque, ser más atrevido. En Salta no hay caudillos, ahora juega cualquiera.

¿Por qué no vas a la cancha?
Me da vergüenza, la última vez que fui a ver un clásico me volví en el primer tiempo porque era mejor ver una película en mi casa. Ahora el fútbol local tiene muchos empresarios que traen jugadores que no sé si alguna vez jugaron.

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