San Lorenzo tendrá una difícil tarea: mantener este nivel de juego. Juego puro, saludable. De toque, de aprovechamiento de espacios, de cambios de frente, de paciencia... El Ciclón le ganó 3-1 a Godoy Cruz y se metió, más que merecidamente, en los cuartos de final de la Copa Argentina, instancia en la que se medirá con el ganador de Racing-Gimnasia LP. Así, sigue vigente en los tres torneos actuales: local, Copa Argentina y Sudamericana.
El equipo de Boedo marcó presencia y protagonismo de entrada, con dos obra de arte que culminaron en la red: el primero con el sello de Cauteruccio y el segundo, de Seba Blanco. Pero ambos jugadas colectivas se destacaron por el toqueteo, por la búsqueda de espacios, precisión y efectividad.
Pareció que Godoy Cruz no sintió el golpe porque el descuento de González llegó rápido. Pero fue una simple sensación, porque San Lorenzo nunca bajó los brazos, siguió teniendo la pelota y manejando los tiempos del partido. Blandi desperdició dos situaciones (una clarita, sin arquero y con el arco abierto de par en par), aunque fue Belluschi, el cérebro del Ciclón, el que sentenció el triunfo. Otro que respondió cuando lo exigieron fue Torrico, por supuesto, con sus tapadas inesperadas. Encima, el Tomba después se quedó con nueve por las rojas de Viera y Ayoví y partido liquidado.
De lujo lo de San Lorenzo. Por su juego, por sus goles y su presente.

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