El solo rugir de los motores por los cerros y montañas de los Valles Calchaquíes, encendieron los corazones fierreros de miles de fanáticos que se acercaron al paraje San Rafael, ubicados a uno nueve kilómetros de San Carlos.
La vigilia arrancó por la noche a la vera del Río Calchaquí y Río La Viña, donde los espectadores disfrutaron comiendo asados, escuchando música y también acompañados por alguna bebida.
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Por la mañana, se pudo observar una gran diversidad cultural por todo el colosal paisaje. Gente de España, Colombia, Uruguay, Francia, Bolivia, Brasil y varios países más hicieron flamear sus banderas desde muy temprano con la aparición de las motos.
Sin lugar a dudas, el más esperado fue Kevin Benavides, quien con su Honda fue el segundo en pasar por el Río Calchaquí y desató la algarabía de la gente que se subió hasta los cerros para tener un lugar de privilegio.
Con el pasar de las motos y los cuatriciclos, la ansiedad se depositó en los autos y camiones, que de a poco fueron pasando y calmando la locura fierrera de todos los presentes.
Cada vez que se acercaba algún piloto, comenzaban las preguntas. ¿Quién viene ahí?. ¿Es Gordon?. Trataban de divisar algunos cuando se acercaba algún auto con el ya característico color naranja del norteamericano, quien tuvo inconvenientes para encontrar el camino cuando pasó por los Valles Calchaquíes.
Ni el agobiante calor y ni las ráfagas de viento y arena pudieron con los efervescentes espectadores que estuvieron más de cinco horas en el paraje San Rafael.
Quizás sea la última vez que pase por ahí o quizás se repita como escenario para el año que viene, lo cierto es que San Rafael ya se convirtió en una tradición en Rally Dakar y sus grandes paisajes forman un atractivo natural para la gente.

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