Quien rompió el silencio luego de la "escoba" dirigencial masiva en Gimnasia y Tiro fue Pablo Saucedo, quien fue uno de los emblemas del ascenso del albo al Argentino A en el 2011, pero que en su última etapa, también de la mano de Salvador Ragusa, fue parte del fracaso estrepitoso y rotundo que terminó con el millonario último en la tabla.
El volante rosarino se refirió a la frustración por el pésimo momento futbolístico, dijo entender al hincha pero que le dolieron los insultos. "La decisión me tomó por sorpresa, pero se necesitaba un recambio y esta vez me tocó a mi, también era previsible que me vaya. No quise irme de esta manera, me queda una espina clavada por el resto de mi vida porque no me salieron las cosas, no quería dejar al club de esta manera. Espero que la situación de Gimnasia se recomponga. Pasaron muchas cosas, estuvimos en un nivel bajo, en el vestuario se ventilaron algunas cosas que no deberían haber salido. No somos todos amigos, pero nos faltó la fortaleza como grupo para salir del mal momento", expresó el mediocampista.
Por su parte, Saucedo también manifestó: "Me voy por la frente en alto, porque, por más que no salieron las cosas, yo dejé todo aquí. Yo sufrí mucho, por los insultos, por el hecho que me señalen por hacer cosas que nunca hice, llegar a mi casa llorando y que mi mujer me contenga. Es entendible el enojo de la gente, tenemos que hacernos cargo de lo que hicimos y no mirar para otro lado, pero también duele. Quiero que el hincha sepa que yo jamás le falté el respeto, pero le pido disculpas por la mala campaña. Me quedo con la espina de no poder ascender con Gimnasia".

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