Ramiro Schiavoni es profesor de Educación Física, padre de familia y el béisbol es su estilo de vida desde siempre. Hace cuatro años dirige la Selección argentina de la disciplina y la próxima semana tendrá el desafío más grande de su carrera: lograr el pasaje a los Juegos Panamericanos de Toronto.
El camino no será fácil, pese a que sobre sus espaldas lleva tres títulos sudamericanos seguidos; en Brasil buscará el tetracampeonato.
La clave está, según dice, en el apoyo de su esposa e hijos y, claro, en el amor que siente por el deporte que lleva en la sangre.

¿Cómo estás a pocas horas de enfrentar la competencia más decisiva de tu vida?

Ansioso. Ya quiero estar allá y el tiempo que pasó con la suspensión del Sudamericano, que tendría que haber sido en 2014, hace que la cabeza ya esté en Brasil desde hace varios días.

¿En qué cambió cada uno de los títulos conseguidos?

Cada uno tuvo un sabor muy especial. El primero, por haber agarrado la Selección unos meses antes del campeonato y dar el batacazo en casa. En 2012 también fue increíble porque ya no éramos la sorpresa y todos nos salieron a jugar al máximo. Aun así pudimos ganarle la final a Ecuador y en su país, pero yo creo que el último, en Chile, fue el más importante por el marco. Jugar contra Brasil y que todo el estadio grite "dale campeón", cuando nos ganaban por 1 a 0, y haberlo dado vuelta es algo difícil de olvidar.
En cuanto al equipo, algunos jugadores fueron rotando, pero la columna vertebral se mantiene desde el primer Sudamericano.

¿Llegar a los Juegos de Toronto superaría históricamente a los tres campeonatos consecutivos?

Yo creo que sí, porque este es el paso más importante del béisbol nacional y buscamos quedar en la página grande de nuestro deporte.

Como jugador, ¿el momento cumbre de tu carrera fue en Italia?

Sí, y especialmente en 2004 cuando jugamos la final del torneo para el Codogno, con mi hermano Mauro y estar en esas instancias es algo que no se logra todos los días.

¿Cómo ves el béisbol salteño en la actualidad?

Lo veo muy bien. Creo que no hay tanta cantidad de jugadores como hace unos años, pero hay más calidad. Entrenadores como César Cruz y Gabriel Sansó están haciendo un gran trabajo en las inferiores, donde está la clave y la Liga deberá ser la base del proyecto.

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