El pivot Sebastián Uranga, hijo del histórico jugador del seleccionado nacional, se sumó a las filas de Salta Basket apenas arrancó el año y con 18 encuentros vistiendo la camiseta de los infernales, le llegó el momento de jugar los partidos más importantes de la temporada, ante Echagüe, por los octavos de final del TNA.
Sin embargo, para Uranga (h) no será simplemente un enfrentamiento clave desde el martes, sino que además será especial por lo emotivo, ya que fue parte del conjunto entrerriano entre 2012 y 2013 y hasta antes de llegar a Salta entrenaba junto a sus rivales.
En diálogo con El Tribuno recordó su pasado en el negro y avisó que "se jugará a estadio lleno, porque en Paraná se vive el básquet con mucha pasión".
"Llegué a Echagüe cuando tenía 21 años y tengo un gran cariño por el club. Después de esa temporada terminé yendo a Obras, pero quedó una muy buena relación. Había jugadores muy jóvenes que terminaron en niveles muy altos en la Liga Nacional", comentó.
Respecto a la camiseta del club de Paraná, Uranga dijo que "tiene una historia muy larga en el básquet. Es uno de los que siempre jugó la Liga y se siente mucho la disciplina allá. Va a estar llena la cancha y va a ser duro", avisó.
Sin embargo, el pivot cree que esta serie "depende de Salta Basket, cuando jugamos bien le ganamos a cualquiera y cuando jugamos mal, perdimos con cualquiera".
Con Echagüe también disputó el TNA y jugó series de pla-offs, por lo que sabe qué puede afectar al equipo paranaense: "Nos tocó jugar con Concordia, que después fue el campeón de TNA. Como se vive con mucha pasión, como jugador, si jugás bien la gente va a estar agradecida, pero si jugás mal, cuesta. Por eso si de arranque nosotros les complicamos las cosas, les puede afectar la presión del público". Y también hizo un pedido: "Me gustaría ver el Delmi lleno en la vuelta".

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