Ya son indefendibles. Ya no hay excusas. Son los jugadores los que resuelven adentro. Se puede equivocar el DT, en este caso Pascutti, o los dirigentes, pero adentro deciden ustedes señores jugadores. Así como lo resolvieron muy bien en la primera fase. Fue todo de ustedes. ¿Y ahora? Ahora también. Encima el jugador del santo redobla lo que gana el de Villa Ramallo o el de Unión Aconquija, que terminaron mucho mejor. Y lo que ganan no se justifica con lo que están haciendo en la cancha. Por ahí dijeron: "Cobran 40 mil pesos y no pueden pasar la pelota por arriba de la barrera". Tal vez no cobren tanto pero es cierto. Matías Ceballos no pudo hacer pasar la pelota por arriba de la barrera. ¡Dos veces! Y seguramente puede hacerlo. No lo hizo. Este ejemplo nos hace pensar dónde estamos parados. Es como que al periodista le paguen una fortuna y no sepa escribir un copete.
Basta de cancherear. Basta de culpar a la prensa. En la semana asoman todos como si fueran jugadores del Manchester City. ¿Acaso hay más preocupación por la pilcha y los tatuajes que por ascender? Basta de hacerse expulsar. Fue uno por cada vez que jugaron afuera de Salta. Ya ni el capitán Cárdenas se salva. Basta de culpar a los árbitros ¿Dónde quedó el nivel de primera de Ricky Gómez o Montiglio? Stang se destaca más en Twitter con sus fans que defendiendo delante de Maino. Y si Balvorín y el Ratón Ibáñez no pueden con sus físicos a esta altura del campeonato, cedan el lugar. ¿Ah, no hay más? Bueno, error del dirigente entonces. ¿O realmente es todo lo que hay? Se entiende que el presidente Muratore haya apoyado todo este tiempo a sus "players". Es tiempo de golpear la mesa. Es hora de que reaccionen. Aún están a tiempo.

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