Gritalo River. Gritalo campeón. Gritalo vos, hincha sufrido y castigado. Gritalo vos también, que pusiste el pecho en las buenas y en las malas y desgarraste tu alma con tantos años de sufrimiento. Gritalo, por esa euforia contenida que tanto tiempo te oprimió el pecho, por ese grito atorado en la garganta. Por haber caído, por escupir tierra y por haberse levantado con dignidad.
Pero ojo, no solo el sufrimiento te redime, no solamente el haber sufrido te otorga las credenciales para festejos y caravanas. Es el orgullo, el ímpetu, el soportar con hidalguía las balas, el haber atravesado mil obstáculos para volver a meterte en el olimpo de América conquistando de punta a punta la tercera máxima estrella continental de tu historia.
Gritalo River, gritá campeón. Sí. C-A-M-P-E-Ó-N, ahora sí podés decirlo. Porque vos te lo merecés más que cualquiera. Es cierto, muchos recuerdan lo traumático que fue tu vuelta a la Copa Libertadores en la complicada fase de grupos, metiéndote en octavos de final en el último suspiro, con Tigres, paradójicamente, dándote un empujoncito con una goleada a Juan Aurich para meterte entre los mejores 16. Te dieron vida y vos no perdonaste. Pero nadie te regaló nada en la cancha. Te lo merecés porque, lisa y llanamente, fuiste el mejor del continente de punta a punta. Y lo demostraste en las paradas más bravas, allí donde había que jugar la Copa de verdad mostrándote como un equipo con mística, garra, frac, personalidad y chapa copera.

Los jugadores de River levantan la soñada Copa Libertadores
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Gritalo River, porque sos el merecido campeón. Porque ganaste las tres copas más importantes de Sudamérica en solo 6 meses, dejando afuera a Boca en dos de ellas. Porque aquella fría noche de mayo en la Bombonera fuiste víctima de la estupidez de unos cuantos salvajes y de la insensatez de miles, que aún siguen buscándoles "peros" a tus argumentos y no recuerdan que el rival de toda la vida no te pudo superar en 140 minutos.
Gritalo porque en el imponente Mineirao de Belo Horizonte ya te probaste el traje de campeón y jugaste como tal pegándole un baile fenomenal al Cruzeiro cuando muchos te daban por muerto en la ida. Porque el "matagrandes" de Guaraní de Paraguay, que dejó de rodillas a varios poderosos, quedó chiquito en la semi.
Porque ningún marco te achicó; al contrario. Y porque anoche, con 75 mil almas que gozaron de la revancha que les dio la vida en el Monumental, fuiste una aplanadora con un 3 a 0 ante el "poderoso" Tigres que gastó millones en figuritas.
River es el merecido campeón de la Libertadores 2015 y el legítimo representante de Sudamérica en el Mundial de Clubes por varios motivos.
Por la coherencia dirigencial. Por Marcelo Gallardo, el gran DT que le cambió la cara y la mentalidad al millo en un año con supremos aciertos. Y por un equipo sólido, firme, ganador y que nunca se resintió pese a las bajas y contratiempos.
¡Gritalo campeón!

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