Lionel Messi desde que hizo su primera aparición con la camiseta albiceleste, allá por el 17 de agosto de 2005 en un amistoso contra Hungría, hasta el partido contra Honduras en San Juan, la Pulga solamente no jugó en 22 de los 130 encuentros oficiales que disputó el combinado nacional. Sin embargo, más de la tercera parte de las ausencias se produjeron en los últimos dos años y hoy, en el debut del equipo de Gerardo Martino en la Copa América, llegará la falta número 23.
La lesión que sufrió Leo el pasado viernes en el partido contra el combinado centroamericano en Cuyo, sumada al escaso tiempo que tuvo para recuperarse junto a sus compañeros en Estados Unidos luego de haber viajado a Barcelona para declarar en el juicio por presunto fraude fiscal, hicieron que su presencia en el partido contra Chile en San Francisco esté en duda hasta último momento. Finalmente se confirmó su baja, por lo que será el noveno partido que se perderá de los 23 que lleva el ciclo del Tata: por distintos problemas físicos, en los casi dos años transcurridos desde el Mundial de Brasil el rosarino faltó en cuatro amistosos (incluido el 4-2 contra Alemania con el que debutó el actual DT) y en los cuatro primeros encuentros de las Eliminatorias para Rusia 2018. En los nueve años anteriores, apenas había estado ausente en 14.
Contra Chile, Messi faltará por primera vez en su carrera a un partido de Copa América: hasta aquí había participado de los 16 compromisos que tuvo Argentina entre las ediciones de 2007, 2011 y 2015, las tres que se disputaron durante su era. En lo que respecta a partidos por los puntos, La Pulga se perdió solamente 8 de 76 encuentros (un bajísimo 10,53 por ciento): dos en el Mundial 2006, en los que José Pekerman lo dejó en el banco (el 2-1 del debut contra Costa de Marfil y el 1-1 contra Alemania que terminó en caída por penales en los cuartos de final); dos por lesión en las Eliminatorias para Brasil 2014 (con el equipo ya clasificado, no estuvo en el 3-1 contra Perú y la derrota 3-2 con Uruguay con las que el conjunto de Alejandro Sabella cerró su participación); y los restantes cuatro por cuestiones físicas en el camino rumbo a Rusia (derrota 2-0 con Ecuador, empates 0-0 con Paraguay y 1-1 con Brasil y victoria 1-0 sobre Colombia).
El rendimiento del equipo cuando el mejor de todos no está se resiente. Sin la Pulga, la Selección consiguió 12 puntos sobre 24 posibles, producto de tres victorias, tres empates y dos derrotas: un 50 por ciento exacto. Con el rosarino en la cancha, en tanto, el balance entre Mundiales, Copas América y Eliminatorias es de 39 triunfos, 17 igualdades y 12 caídas: 134 unidades de 204, un 65,69% del total.
A nivel amistosos, Messi no jugó en 14 encuentros sobre 54 posibles (para esta estadística no se consideran los dos partidos contra Catalunya de 2008 y 2009 porque no son reconocidos por FIFA, los encuentros preparativos del equipo olímpico Sub-23, los partidos para los que solamente fueron convocados futbolistas del medio local, ni los del equipo Sub-25 que armó Sergio Batista durante su breve ciclo): además de las cuatro ausencias con el Tata, el zurdo faltó a un partido con José Pekerman, a tres con Alfio Basile, Diego Armando Maradona y Alejandro Sabella y a uno con el Checho. El historial, en este caso, es ampliamente favorable al combinado nacional: 10 victorias, tres empates y una única derrota (3-2 contra Inglaterra, el 12 de noviembre de 2005, en un partido que Messi no pudo jugar porque estaba suspendido luego de la expulsión que sufrió en su debut contra Hungría).
En total, el balance de la Selección sin Messi marca 13 victorias, seis igualdades y solamente tres derrotas. Desde los números, se trata de un buen 68,18 por ciento de eficacia. Sin embargo, más allá de algún resultado circunstancial, nadie duda que sin el Diez, Argentina le da ventajas a cualquier rival.

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