Doce años y los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012 pasaron sin la presencia de salteños en el equipo argentino. Antes de eso, el nadador Cristian Mauro Soldano fue el último atleta olímpico en tener el honor de representar a nuestra provincia en la cita más importante del deporte. Participó en Atenas 2004 en la prueba de estilo pecho, donde ocupó el puesto 42 entre 85 nadadores. Actualmente vive en Brasil y desde allí habló con Alentandooo.com sobre su presencia olímpica y las dos caras que tendrá la cita que arrancará el próximo 5 de agosto en Río de Janeiro.

¿Qué significó ser un atleta olímpico?
Siempre dije que lo más importante para un atleta amateur es llegar a los Juegos Olímpicos y representar a tu país, y yo tuve la suerte de hacerlo en el 2004 en Atenas. Allí comenzó la historia olímpica y haber competido en ese lugar es un plus. Lo mejor de todo es haber podido estar junto a los más grandes atletas del mundo en todos los deportes; poder comer junto a Roger Federer o Justin Gatlin es una cosa que vos pensas que solamente pasaría en un sueño y la verdad que lo viví de la mejor forma posible, disfrutándolo.

¿Cómo conseguiste la clasificación?
Para los Juegos de Atenas tuvimos dos chances solamente para clasificar; una era en Argentina (Campeonato Argentino) y otra en Brasil (Campeonato Brasileño). Yo ya estaba compitiendo en Brasil y entonces solo participé en el certamen brasileño. En el Argentino hubo un nadador que consiguió el índice olímpico en la prueba de pecho, entonces para yo poder ganar un lugar en el equipo olímpico tenía que hacer la marca olímpica y mejorar el tiempo hecho por el otro nadador en el campeonato argentino. Finalmente lo logré y clasifiqué a los JJOO. Mi entrenador, Oscar Zenklussen, fue parte importante en la clasificación.

¿Cómo te fue en Atenas?
Estuvo dentro de lo que esperábamos, porque nuestro gran objetivo en ese momento era conseguir el índice de participación. No pudimos realizar un trabajo de mucho tiempo de entrenamientos, terminó siendo una planificación con muchas competencias y eso influyó. Pero quedé conforme, mi prueba tenía 85 nadadores y yo quedé número 42.

Además pudiste participar en la ceremonia de inauguración...
Ese era un acontecimiento que no me quería perder, fue un día antes de competir en mi prueba. Era el sueño que siempre tuve, poder entrar al Estadio Olímpico con la bandera Argentina y la de Salta. Era un sueño que finalmente cumplí.

¿Cuándo te convenciste de que querías ser un atleta olímpico?
Yo tuve la suerte de participar durante 18 años en la Selección nacional, desde los 16 hasta los 34 años. Participé en dos Juegos Panamericanos, en ocho campeonatos Sudamericanos, en tres Copas Latinas. Siempre estuve muy cerca de llegar a los Juegos Olímpicos, hubo tres que se me escaparon por muy poco, pero nunca perdí las ganas de ir.

¿Sabías que Daniel Díaz (ciclismo) y Gabriela Aguirre (hockey) van a quebrar esos 12 años sin salteños en los Juegos Olímpicos?
Sí, me enteré que después de tantos años nuevamente Salta va a tener representantes; es una lástima que haya pasado tanto tiempo, habría que hacer una evaluación de por qué pasó eso y quién es el responsable de que no haya atletas salteños en el alto nivel nacional e internacional. A los dos les diría que disfruten de esa experiencia; que lo que queda son los recuerdos y sin duda podrán tener los mejores recuerdos deportivos y personales.

¿Qué expectativas tenés del equipo argentino de natación?
La verdad es que no estoy muy informado de lo que pasa con la natación argentina. Pero puedo decirte que Argentina puede dar una sorpresa con Federico Grabich luchando por una semifinal, junto con Santiago Grassi; creo que lo principal es mejorar los tiempos, lo que podría garantizar una lucha por las semifinales.

¿Por qué decidiste instalarte en Brasil?
Siempre fui una persona que va detrás de lo que quiere y sabía que si quería estar en unos Juegos Olímpicos debía ir a un lugar donde el nivel sea olímpico. Tuve la suerte de ser un atleta que siempre luchó por los podios en Brasil, y así conseguí mis objetivos. Lo más importante es ser respetado como atleta y persona, y eso lo conseguí en Brasil. Ellos valoran a los grandes profesionales y yo me sentí y me siento valorado dentro y fuera de la pileta.

¿Pensás en algún momento regresar a Salta y colaborar con la natación?
Veo muy difícil colaborar con la natación salteña, porque nunca fui buscado para colaborar cuando era atleta y cuando podía ayudar a difundir nuestro deporte y a nuestra provincia. Lamentablemente no tuvimos los mejores dirigentes; por eso es que nuestra natación se quedó en el tiempo, un tiempo que es muy difícil recuperar. Pero uno siempre tiene la ilusión de poder ayudar, pero eso no partirá de mi.

¿Cómo se vive en Brasil la realización de los próximos Juegos?
En Brasil está bastante dividido lo que piensa la gente y desea en estos Juegos. La competencia no es vista con buenos ojos, primero por el gran problema que hay con la corrupción en las obras y por las dificultades en seguridad y salud; la mayoría piensa que el país no está preparado para este megaevento. Después tenés el otro lado, el deportivo; están ilusionados con la posibilidad que Brasil haga un buen papel en la clasificación final por medallas. La inversión fue muy grande, pero solamente se ayudó económicamente a los atletas en estos últimos años. No hay un desarrollo a largo plazo, sino que se buscan resultados urgentes. De antemano se sabe que después de los Juegos habrá grandes recortes en los presupuestos de todas las confederaciones deportivas.

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