El Beto Pascutti vive todos los partidos a 1000 revoluciones por segundo. Es común ver al DT de Juventud Antoniana parado en el "corralito" del banco de relevos como un león enjaulado. Discute todo. Se queja. Habla. Da indicaciones. Todo eso en una cuestión de segudos. El domingo en el Gigante del Norte, en el clasico que el santo le ganó a Gimnasia y Tiro, no fue la excepción. El Beto se pasó de la raya y el árbitro determinó su expulsión. Esto originó que el entrenador siguiera el partido desde la tribuna que da a las instalaciones del club albo. Ahí sufrió y gritó como un hincha más.
Cuando el juez cordobés sancionó el penal a favor de Juventud. El Beto, ante la mirada de todos, y de un celular indiscreto que lo filmó, se arrodilló, le pidió a Dios por el gol, y festejó como un hincha más. Se abrazó con todos los que tenía a su alrededor. Ring Ring Balvorín hizo que Pascutti otra vez se vaya con el pecho inflado del Gigante del Norte y las imágenes tomadas quedarán en la retina de cada uno de los hinchas antonianos que gozaron al igual que él, de un triunfo que los lleva directo a la clasificación por el ascenso a la B Nacional.

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