Salta Basket está viendo los resultados de su arduo trabajo en los entrenamientos plasmados en grandes victorias, que ayudan a afianzar la idea de juego.
En este esquema propuesto por Ricardo De Cecco, Makal Stibbins y Maximiliano Ríos son dos pilares fundamentales para el funcionamiento de este equipo, que viene de lograr dos conquistas importantes en condición de visitante.
En diálogo con Alentandooo, estos dos infernales analizaron el buen momento del equipo y hablaron de cómo es su vida en la capital salteña.

¿Cuán importante resulta ganar afuera para el equipo?
MS: Es importante porque todo es diferente jugando afuera, sin tu gente, sin tu cancha. Uno se siente más cómodo jugando de local, pero cuando vas afuera tenés que acostumbrarte a una nueva cancha, los aros, la atmósfera de los hinchas. Además hemos ido mejorando partido a partido. Nuestra química está mucho mejor.
MR: En el TNA es muy difícil lograr triunfos de visitante y lograr dos triunfos afuera es muy groso. Hay que estar muy enfocados y nosotros como equipo lo logramos, porque es un paso importe.

¿Cómo se sienten dentro de este grupo?
MS: Me siento bien, por suerte me recibieron de la mejor manera y me ayudan en todo.
MR: Todos los del grupo son sociables. Siempre les gusta hacer bromas y eso acorta los tiempos para conocernos mejor.

Makal, ¿tus volcadas son un ingrediente que le agregas al show o es la firma de tu forma de juego?
MS: Es más como mi firma. Desde que empecé a jugar se me dio por hacerlo y siempre lo hice, porque las volcadas levantan a la gente, al equipo y demás.
MR: Las volcadas de Makal son como un Red Bull anímico que sirven para mejorar nuestro juego o liquidar algún partido.

¿Como es la relación con Freeman, el otro extranjero en el equipo?
MS: Desde el primer día me ayudó en todo. Me mostró todo lo de Salta, lo que hay que hacer y lo que no. Es como un hermano mayor fuera de la cancha. Además, Eric es como mi traductor en la calle y Maxi me traduce en los partidos.

¿Cómo es su vida aquí en Salta?
MS: No hago mucho, solo entrenar. Vivo a 15 minutos del Delmi, me levanto, desayuno, asisto al entrenamiento, duermo una siesta y de vuelta entreno.

¡Pará, pará! ¿Sos de tomar siestas?
MS: Cuando llegué aquí no era de hacerlo, pero es como que estás obligado a dormir a la tarde porque está todo cerrado y te quedan dos caminos. Hacés siesta o te aburrís (risas).

¿Y vos Maxi, cómo la estás llevando aquí en Salta?
MR: La ciudad es muy linda. Había venido a jugar un Argentino hace 5 años y me encantó.
Es una ciudad grande donde la gente es muy amable, algo que no es fácil de conseguir.
Pero no salimos mucho porque tenemos un calendario muy exigente. El otro día lo llevamos a Makal a la plaza 9 de Julio para que vea el festejo de los hinchas de Boca y se sacó varias fotos, porque en Estados Unidos no pasa.

Makal, ¿te costó mucho adaptarte a la vida aquí?
La comida es muy buena. La música no me gusta tanto, pero en el vestuario logramos que se haga un mix entre el rap que me gusta y la música de acá. Lo que más me costó fue acostumbrarme a la altura. En Inglaterra no pasó eso porque es casi la misma altitud que en Estados Unidos, pero ahora por suerte ya me aclimaté.

Por último, ¿que me pueden decir del entrenador?
MS: Es un buen tipo en la cancha y fuera de ella. Se puede enojar a veces como todo entrenador si no sigues sus directivas. Pero él sabe mucho del juego y me gusta en la manera que entrena y que une las piezas para hacernos jugar mejor.
MR: Creo que tiene dos ventajas Ricardo. Una que conoce la categoría porque dirigió muchos años en TNA y segundo que conoce Salta, su gente los dirigentes y todo eso. Por eso él es clave para la formación del grupo y no por nada salió entrenador de la semana.

  • Makal, el trotamundos
Nacido y criado en Philadelphia, Makal jugó mucho tiempo en el basket universitario y una vez que se recibió en Relaciones Públicas, comenzó a rodar por el mundo.
Luxemburgo, Alemania, Costa Rica y Egipto, son algunos de los lugares en los que anduvo antes de jugar en London Lions, su último equipo antes de recalar en Salta.

  • Ríos, escolta experimentado
Surgido en Regatas de San Nicolás, su ciudad, Maxi Ríos jugó seis años en la Liga A bajo las órdenes de Sergio Hernández.
Luego emigró a la universidad de Atlanta, donde estudió y se recibió de psicólogo.
Pasó por clubes de Luxemburgo y Portugal antes de regresar a la Argentina. Su última fue en Alianza de Viedma.

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