¿Disertaste un nuevo taller en Salta?
Sí, la temática fue la inteligencia emocional en el fútbol. Desde hace siete años me dedico a trabajar en fútbol profesional. Un poco la iniciativa de volver comenzó por Mariano Maino, lo conocí cuando vine a trabajar en Juventud Antoniana un tiempo corto, cuando se jugaron el descenso, en ese tiempo recuerdo que estaba Mauro Laspada como técnico.

¿Cuál fue la finalidad?
La idea es poder traer el conocimiento y la experiencia de fútbol profesional a Salta. De alguna manera estos talleres son disparadores que abordan temáticas sobre el control de las emociones, a los padres cómo acompañar emocionalmente a sus hijos en la formación y la práctica de este deporte. A los técnicos darles algunas herramientas para tener en cuenta, como el factor psicológico en el futbolista ya sea en edades de formación o adolescencia como también a nivel profesional.

¿Se subestima el trabajo del psicólogo?
Es más el desconocimiento que hay. Hago una pregunta general: ¿es importante la cabeza en un jugador de fútbol? Sí, por supuesto. Esta respuesta es muy obvia, pero no lo es tanto a la hora de ponerlo en práctica y entrenarlos. Cuantos técnicos le dicen a un jugador "Si te molestan tenés que ser más inteligente". Hay que ver de qué manera tiene que ser más inteligente. ¿Se entrenó para serlo? ¿A los jugadores que son más inteligentes les va mejor o peor?
En el fútbol hay dos tipos de inteligencia: la cinestésica, es decir la del movimiento de la técnica y, la otra, la emocional que no está relacionado únicamente a las emociones, sino también al conocimiento y al desarrollo cognitivo. Cuando trabajé en Rosario Central, en la etapa de Miguel Angel Russo, la reserva salió campeona, se ascendió a Primera División, se entró a la Copa Sudamericana y jugó la final de Copa Argentina.

¿En que se basó el trabajo que realizaste?
Trabajamos con la reserva, como por ejemplo Franco Cervi. Se hicieron talleres de inteligencia emocional, pero también de lectura, se puso un biblioteca y se trajo escritores, editores que les hablen de la importancia de la lectura. También talleres de oratoria para que aprendan cómo expresarse frente a los medios de comunicaciones, estudiaron inglés para desarrollar el nivel cognitivo y computación.
No es un trabajo menor, lo que se hace apunta a que el jugador pueda desarrollarse y tener ese plus en la competencia. Hoy por hoy se piensa que el jugador si juega bien es innato, por un lado hay gran certeza que tiene una habilidad cinestésica, pero por otro lado esa técnica debe ser pulida.
Por otro lado, el jugador debe ser cuidado por su entorno porque a lo mejor deja de estudiar, comienza la adolescencia y a juntarse con su vecino que no práctica deportes, se juntan a tomar cerveza y, ¿donde quedó el talento?

¿Desde qué edad es recomendable comenzar a formar a un joven?
A partir de los 6 años en adelante, no tanto al jugador sino al entorno, a los formadores que están al lado, darle herramientas, charlas con los padres para que acompañen y no lo presionen. Son trabajos que hacen a la formación de la persona que está detrás del jugador. La idea es desarrollar todas las capacidades, sobre todo la psicológica para potenciarlo y que el día de mañana pueda llegar a primera.

No todos tienen la posibilidad de llegar lejos...
Hay solo un dos por ciento que lo hace. Un jugador que se prepara para llegar y no llega, sumado que dejó de estudiar, más algunos vicios que agarró, solamente le puede quedar la anécdota de haber jugado en diferentes equipos. ¿Dónde quedó la inversión y los valores que se trabajaron? La psicología deportiva viene a trabajar de forma interdisciplinaria para que el jugador tenga un bagaje de contención, una formación de desarrollar todo su potencial para tener la posibilidad de llegar y hay veces que no alcanza.

¿No se está trabajando conscientemente?
En el país de a poco se está desarrollando, los epicentros son Buenos Aires y Santa Fe. Cuando estuve en Colón logramos cosas importantes, son pasos que si se siguen trabajando, no solo en objetivos deportivos, vas logrando que el club pueda capitalizarse en sus propios jugadores.

¿Hay mucho desconocimiento del tema?
Totalmente, los dirigentes no toman conciencia del aspecto humano del jugador que es una persona, si todo eso no se trabaja posiblemente siempre no alcance o nos dé la sensación que "trajimos un jugador, le pagamos un dinero y no alcanzó". Mi pregunta es: ¿pusieron todo al alcance? No solo significa el trabajo del psicólogo, sino también poner un nutricionista, entre otras cosas.
El club necesita tener una estructura donde lo controle porque sino está perdiendo plata innecesariamente. Las áreas tienen que estar aceitadas.
¿Un jugador que viene de afuera se adapta a esta realidad del fútbol salteño?

¿Se peca por el amateurismo que hay?
Exacto, es la realidad. El deseo de crecer lo tenemos todos, pero si ese deseo no lo convertimos en objetivos con una metodología queda todo en el deseo. Toda persona cuando tiene un deseo tiene que capacitarse. Escucho que quieren que Salta tenga una plaza en la B Nacional, pero para hacer eso, ¿cual va a ser la metodología para llegar, la infraestructura? Muchos piensan que se puede desde el escritorio o si tienen suerte y así no se puede. O se es profesional porque se quiere alcanzar cosas o simplemente se queda en el deseo.

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