La historia de Rodrigo Tapia es una muestra cabal de que los sueños pueden cumplirse si hay fortaleza y pasión, pese a las dificultades, a la pobreza, al desarraigo. Es la historia de un salteño que está dispuesto a triunfar y que ya se codea con la elite; que dejó hace siete años su Yrigoyen natal para buscarse un porvenir, sorteando obstáculos en su camino. Es defensor y juega en la primera de San Lorenzo. “Mi otro sueño es jugar un Mundial”, sentenció a lo Maradona.

Cumpliste tu primer sueño, debutar en la Primera de San Lorenzo...
Después de mucho lucharla, se me dio la chance en el último torneo de verano de la mano de Pablo Guede. Debuté contra Independiente, y en el torneo oficial jugué en la primera fecha contra Patronato, como lateral por izquierda, y luego hice banco. Tuve la chance por la lesión de Caruzzo.

¿Te definís como un jugador polifuncional?
Podría decirse. Mi puesto habitual es de zaguero central, pero empecé jugando de 5 cuando llegué a San Lorenzo, a la edad de sexta división. En quinta ya jugué como zaguero central y también soy alternativa como lateral.

¿Cómo fueron tus inicios?
Comencé como todo chico, jugando en el barrio, en el potrero. Nací y crecí en Hipólito Yrigoyen, en Orán. La pasión por el fútbol la heredé por mi viejo, Atanasio Tapia, que fue un referente histórico en Independiente de Yrigoyen y jugó en Central Norte. Comencé jugando en el barrio San Roque, con Osvaldo Guzmán. Después fui a la escuelita de fútbol del Huracán Cardozo y a los 13 años ya jugaba en la primera de Independiente. Luego llegó una prueba de jugadores promovida por Apolo Robles y él me llevó a Buenos Aires. Estuve un año en Avellaneda, luego me dejaron libre y tras otra prueba salió lo de San Lorenzo.

¿Te costó hacerte un lugar en un club grande y lejos de casa?
Dejar el pueblo donde te criaste es lo que más duele. Y toparse de golpe con una gran ciudad, con otras costumbres, otro ritmo de vida. Pero todo el esfuerzo valió la pena: luego de hacer todas las inferiores desde sexta, convencí al punto que en 2014 firmé mi primer contrato de dos años con el club y este año lo renové, hasta el 2018. Debuté con Guede y ahora, con otro DT, me queda convencerlo para ganarme un lugar o volver a la reserva. Antes de debutar, vino el Pampa Biaggio (DT de reserva) a decirme que debería buscarme club porque ya no tenía edad para reserva, y días después me sumaron a la Primera.
¿Qué jugadores te marcaron en este San Lorenzo plagado de figuras?
Al principio no tenía mucho contacto, por vergüenza, por timidez. Pensaba: “¿Qué hago yo al lado de estos tipos?”. Pero ahora hablo con todos, en especial con Caruzzo y Angeleri, por mi puesto. Caruzzo me aconseja, me dice lo que hago bien o mal, él es mi espejo.

¿Te costó adaptarte al ritmo de la Primera?
Sí, el cambio es abismal, por el ritmo y el vértigo. Necesito seguir sumando experiencia. El 27 de junio viajaré a Centroamérica con el plantel de primera para hacer la pretemporada y tengo muchas expectativas.

¿Cómo es tu relación con Marcelo Tinelli y con la dirigencia en particular?
Excelente. Ellos siempre están encima. En reserva tuve el año pasado un accidente que me marcó: jugando contra Belgrano, fui a disputar con la cabeza, el jugador rival no me vio y me dio una patada de lleno que me dejó desmayado y con pérdida de conocimiento. Estuve internado y Tinelli me llamó y se puso a mi disposición.

¿Sos hincha de algún equipo en particular?
De Salta, del más grande del norte: Independiente de Hipólito Yrigoyen. Por herencia paterna, por mis orígenes. De Buenos Aires (hizo una pausa)... prefiero no decirlo, por una cuestión profesional, tengo miedo que confesar eso me juegue en contra alguna vez.

¿Cuál es tu máximo sueño a alcanzar con el fútbol?
Mi sueño es jugar un Mundial, llegar a la Selección. Las esperanzas siempre están. Parte de mi sueño se cumplió, que era jugar en Primera. Voy por más.

¿Cuál es tu mensaje para los salteños que sueñan con llegar a Primera y no tienen las facilidades, como pasó con vos?
Que si uno quiere, puede lograrlo todo. Cuando me dejaron libre en Independiente, pensé: “El fútbol no es lo mío, no sirvo para nada”. Pero me equivoqué. Y ahora estoy aquí. Está en uno y depende de uno. El fútbol es cuestión de sacrificio y esfuerzo, de resignar diversión y momentos con los tuyos, pero también de suerte.


Los datos de un luchador - Ficha técnica

Nombre y apellido: Rodrigo Tapia
Fecha de nacimiento: 28 de septiembre de 1994
Lugar de nacimiento: Hipólito Yrigoyen, Orán, provincia de Salta
Puesto: Zaguero central o lateral por izquierda
Altura: 1,84 metros
Fecha de debut: 12 de enero de 2016, vs. Independiente
Trayectoria: Independiente de Hipólito Yrigoyen (debutó a los 13 años), luego pasó a San Lorenzo, donde jugó desde sexta división).
Un ídolo: Gerard Piqué


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