¿A qué edad comenzaste a practicar boxeo?

Comencé a frecuentar el gimnasio cuando tenía 17 años, allá por la década de los '90, practicaba otro deporte en el Centro Vecinal, porque ahí no se cobraba. Me acuerdo que ahí enseñaba Manuel Medina, el padre del Rocky Medina, entonces me empecé a interesar por el boxeo. Primero lo tomé como un hobby, pero después me empezó a gustar y entonces comencé a entrenar para el Campeonato de los Barrios, la verdad que andaba bastante bien.

¿En qué categoría competías?

Fui categoría Mini Mosca, donde fui campeón argentino amateur, de los barrios y provincial. Cuando iba a pelear por el campeonato argentino me llevaron a entrenar en el Cenard, en Buenos Aires, y de ahí me sacaban y me llevaban a la Federación de Boxeo.

¿Cómo lo definís al boxeo como deporte?

El boxeo es un deporte muy duro, tiene que gustarte. En esa época yo trabajaba en una empresa y me iba corriendo o en bicicleta a entrenar y estaba bien físicamente.

¿Cómo se compone tu familia?

Mi familia son mi esposa y mis dos hijos. Soy único hijo, no tengo padre, y mi madre falleció cuando yo tenía 22 años, entonces fue una parte dura de mi vida en la cual me dedique a otras cosas, pero después volví como profesional, ya en serio, ahí donde lo golpes dueles.

¿Y cuándo decidiste que ya era hora de dejar la competencia?

Cuando cumplí 25 dejé y comencé a trabajar porque aquí tanto en amateur como en profesional no te genera ingresos, porque nadie te ayuda, nadie te da una mano.

¿Cuándo te decidís a enseñar?

Vino un amigo y me dijo por qué no enseñás, tengo un lugar en el Centro Vecinal. Primero no me gustaba la idea pero después lo pensé y me decidí porque no solo iba a enseñar, sino que también me iba a servir a mí para despejarme y desconectarme de mi rutina diaria. La verdad que cuando me dicidí me empezó a gustar.

¿Qué le trasmitís a los chicos que van a la escuela de boxeo?

Trato de trasmitirle todas mis vivencias como boxeador, les enseño que lo primero es el estudio, que también se puede trabajar y estudiar, pero eso tampoco no tiene que ser una excusa para no ir a entrenar. Yo siempre les inculco que traten de apartarse de las malas juntas y los malos hábitos como las drogas. Les digo a los changos que el boxeo no es solamente pegarse y ya está, sino que hay que entrenar si quieren llegar a ser un profesional.

¿Tenés chicos que tienen condiciones como para llegar?

Hoy en día les enseño a chicos que tienen condiciones, pero es difícil hacerles entender que para ser profesional hay que entrenar. Hay chicos de 13 o 14 años que vienen a entrenar conmigo, pero después desaparecen un año, dos años y vuelven con 16 o 17 años, pero con otra mentalidad y así es difícil formar un boxeador profesional.

¿Cuántos alumnos tenés por día?

Tengo alumnos de muchos barrios de la zona, como Constitución, Milagro, Mitre, Mónica, Floresta -que es grandísimo-, Villa Juanita y hasta de 20 de Junio. Por día vienen entre 20 y 30 chicos a practicar, pero día a día se va renovando.

¿Qué te dicen los chicos, porqué quieren aprender a boxear?

Los chicos dicen que porque les gusta, hay otros que van solo para defensa personal, pero yo siempre les digo que no es para salir a pelear a la calle, sino que más bien es para venir entrenar, descargase, porque el boxeo es así, te subís al ring, te pegas y después te saludas, porque es un deporte.

Y tenés la esperanza de sacar algún campeón?

Si, tengo la esperanza que salga alguno, pero lo principal es tener una buena base de amateurismo para luego ser profesional.

¿Recibís ayuda de la Municipalidad?

La Municipalidad provee de elementos para practicar una vez al año, pero eso no es suficiente, porque necesitamos más espacio y tiempo, porque donde estamos es una lugar compartido, no es exclusivamente para el boxeo, tengo un ring que lo pusieron hace seis años y ya esta hecho pedazos, pero dentro de todos los inconvenientes que tenemos igual podemos hacer algo.

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