Se llama Matías, tiene ocho años y debe ser operado de la cabeza. Uno de sus deseos era conocer a Tevez, su ídolo. Y el día anterior al partido con Lanús, Carlitos le cumplió el sueño. No sólo eso. El Apache le avisó que contra Lanús haría un gol y se lo dedicaría a él. Al final, el 10 de Boca cumplió su promesa. Hizo dos, no sólo uno, y Matías contento.

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