Como cualquier deportista consagrado, Kevin Benavides es el gran responsable de sus logros, pero sin el apoyo de su gente, le sería mucho más difícil conseguirlos.
Por eso, además de su familia, un amigo incondicional es la mano derecha del joven piloto que fue la revelación del Rally Dakar, porque Tomás Acedo -otro salteño- es su asistente personal.
Lo fue con el Honda South America Rally Team y ahora lo es en el equipo principal, el Honda Racing Corporation.
Acedo ocupa un rol fundamental: es mecánico y una especie de copiloto, desde afuera, lógicamente.
"Al ser etapas muy duras, cuando los pilotos las terminan, los ayudantes tienen que tener todo listo para estar más cómodos. A Kevin lo ayudo a pintar la hoja de ruta y con la logística", dijo a El Tribuno.
Además de esos trabajos, Tomás cumple otro rol, ya que está a cargo del motorhome donde descansa Benavides y hasta lo ayuda en la cocina.
"Como no es el Dakar, los pilotos tienen que abastecerse, así que le cocinamos en base a una dieta que Kevin nos pasó", agregó.
Los equipos personales también viajan y arman campamento en cada etapa y ese es otra de las arduas tareas del Desafío Ruta 40, por el frío que hace en la región del cuyo, donde se realiza esta competencia.
"Manejamos de noche y dormimos cerca de la largada para evitar la baja temperatura sobre la ruta", cerró.
Acedo y otros tantos asistentes son el lado B de este tipo de duras carreras, pero tienen su recompensa: al finalizar, si se consigue el logro deportivo, ellos también habrán ganado

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