Al complicado panorama de Gimnasia y Tiro tras la derrota contra Juventud Antoniana y el adiós a sus chances de primer ascenso, se le suma el duro trance de Leandro Zárate. La Chancha se quedó sin clásico cuando al minuto de juego fue a disputar una pelota con Agustín Bellone y cayó abatido de dolor. Pero lo peor le llegó en la tarde de ayer, cuando los resultados de la resonancia magnética arrojaron la peor de las noticias: rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lo que le demandará al atacante cordobés una traumática visita al quirófano y alrededor de seis meses de recuperación.
Fue la peor novedad, no solo por tratarse de un jugador difícil de reemplazar para la estructura del DT albo José María Bianco en una etapa complicada y vital en la lucha por el segundo objetivo, sino también para el futbolista, quien a sus 30 años sufre por primera vez en su carrera una lesión de tal magnitud que lo despide por anticipado del torneo, del 2015 y de su ilusión de ascenso.

Un 2015 para el olvido

No fue un buen año para Zárate por donde se lo mire, tanto en rendimiento como en productividad en la red y sucesión de malarias y lesiones. Tras firmar a mitad de año su renovación con la entidad de la Vicente López, y luego de declarar que no quiere irse “sin ganar algo importante en Gimnasia”, comenzó lo peor para la Chancha. Pocas semanas después sufría en su domicilio un insólito accidente doméstico que le provocó una profunda herida en la planta de su pie que lo dejó afuera por tres semanas. Y tras recuperarse, cuando volvía a agarrar ritmo y confianza, se produjo la desgraciada lesión en el Martearena, como para redondear un año negativo.
El titular de la subcomisión de fútbol, Juan Pablo Parentis, desestimó en diálogo con Alentandooo la posibilidad de que este imponderable permita una renovación automática de contrato (el vínculo de la Chancha con el albo caduca a fin de año), aunque Gimnasia, lógicamente, deberá hacerse cargo de la intervención y el proceso de recuperación de Zárate hasta el final. “La decisión de renovar pasa por el jugador. No hablamos con él y tampoco es oportuno hacerlo, primero está su salud”, expresó el directivo.
Para colmo, la malaria en Gimnasia no terminó allí: se confirmó que Hugo Prieto padece una distensión ligamentaria que lo tendrá al menos dos semanas sin jugar.

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