Un trío de futbolistas uruguayos, dos volantes ofensivos y un zaguero central, junto a un lateral brasileño, suenan por estas horas como refuerzos de Boca Juniors para la temporada entrante, aunque los inconvenientes podrían surgir con el cupo de extranjeros que tiene el club de la Ribera.
El zaguero central Alexis Rolín, del Catania italiano, está más cerca de convertirse en el reemplazante de Juan Forlín que el ex Vélez Sarsfield Fernando Tobio, hoy bien afirmado en Palmeiras, de Brasil.

En tanto, el sueño de tener un lateral brasileño se puede hacer realidad si llega Matías Aguirregaray, que nació en Porto Alegre pero por sus venas corre sangre uruguaya, esa que lo pone más cerca de la "garra charrúa" que del atildado estilo de un marcador de punta surgido de algún potrero del país de los pentacampeones del mundo.

Y para el relevo del siempre extrañado Juan Román Riquelme aparecen dos enganches que supieron vestir la celeste en el pasado Mundial de Brasil como Nicolás Lodeiro, hoy en Corinthians, de Brasil, y Gastón Ezequiel Ramírez, que el pasado 2 de diciembre cumplió 24 años y actúa en el Hull City, de Inglaterra.

Lodeiro, de 25 años, que también jugó el Mundial de Sudáfrica 2010, es quien está más cerca de ponerse la camiseta auriazul, aunque en términos cualitativos es Ramírez el que más se parece a Riquelme en el juego, por su estilo cadencioso y la precisión de su pegada.
Claro que en el horizonte de estas posibilidades surgen los nubarrones de una reglamentación que no permite sumar a más de cuatro futbolistas foráneos por club y Boca ya cuenta con dos: los volantes José Fuenzalida (chileno) y Rodrigo Bentancur (uruguayo).

Mientras todo esto se maneja desde Buenos Aires, el plantel dirigido por Rodolfo Arruabarrena se entrena en Tandil, donde hoy dieron la cara ante la prensa sus dos incorporaciones confirmadas: el arquero Guillermo Sara y el volante Pablo Pérez.

Y el ex Newell's Old Boys está preocupado porque el Vasco no tiene intenciones de repetir formación en el superclásico con River Plate y en el partido clasificatorio a la fase de grupos de la Copa Libertadores frente a Vélez Sarsfield. "La verdad que quisiera estar en los dos partidos, porque ambos hay que ganarlos, y personalmente necesito minutos y ayudar a mis compañeros lo más posible, ya que en Málaga (el club español dueño de su pase) tuve pocas chances de jugar en el último semestre", apuntó el también ex Unión de Santa Fe.

"Es que cuando me llamaron de Boca ni lo dudé, porque fue el único club que se interesó. Le deseo el bien a Newell's, pero no sé de dónde salieron esos dichos sobre que iba a volver, porque ellos nunca me vinieron a buscar. Y cuando hablé con Arruabarrena le dije que me sentía cómodo de volante interno y me atendió", verificó.

Pérez y Sara formaron parte de una nueva jornada de entrenamientos en la serranía tandilense, en la que el delantero Andrés Chávez hizo trabajos diferenciados, ya que no juega desde la revancha frente a River Plate por las semifinales de la Copa Sudamericana.
La práctica se desarrolló en la cancha del club Ferrocarril Sud y en el tercer turno de entrenamiento se repitieron como en la víspera trabajos tácticos con pelota de defensa y ataque.

Quien ya no forma parte de estas tareas desde ayer fue el volante Luciano Acosta, por el que falta definir el monto de la opción por la mitad del pase al contado o en cuotas, para que se convierta en jugador de Estudiantes de La Plata.

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