La cuestión disciplinaria en el plantel de Juventud Antoniana levantó polvareda en la tarde de ayer.
A raíz de un acto de indisciplina del delantero Wilson Morales Oller, quien habría sido fotografiado en un boliche, generó un profundo malestar en algunos directivos del santo, los que pensaron, en un primer momento, en pedir la rescisión del contrato con el jugador.
Pero los decibeles fueron bajando mientras transcurría la tarde. La suspensión de dos días y la reducción de su sueldo, sin asistir a los entrenamientos, tal como se pensaba imponer, quedó sin efecto antes del anochecer.
En la reunión donde se trató el tema de Morales Oller, en la que también se designó a Rafael del Carlo como nuevo gerente de la entidad, estuvieron presentes los miembros de la mesa directiva, encabezados por José Pepe Muratore. Y allí se decidió analizar fríamente lo que sucedió con el futbolista, quien se incorporó en condición de refuerzo y a quien se lo vio la semana pasada en un boliche de la calle Balcarce.
Lo cierto es que también circuló la versión de que otros jugadores habrían incurrido en esta falta, por lo que el presidente Muratore, aclaró: "No pasó más nada, además el jugador estuvo con su esposa en el lugar", luego de pedirle el correspondiente descargo al futbolista.
Será dura la tarea para la directiva del club santo en relación al tema disciplinario con el plantel profesional, y más aun por esta situación que se presentó con Morales Oller, quien fue visto en la noche previa al viaje de la delegación a La Rioja. Y si bien este jugador no había sido convocado para viajar, la dirigencia prometió ejercer un mayor control sobre los futbolistas.
De ahora en más, habrá que ver qué sucederá si otro futbolista, y de mayor peso, incurre en este tipo de faltas. Los dirigentes estaban dispuesto a cortar cabeza, luego se arrepintieron y el tema quedó en la nada. Pero el hecho sentó un precedente y es una advertencia para el resto.

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