No es que suene pesado y recontra remanido, pero el Año Nuevo nos renueva a los salteños mayores expectativas en cuanto a fútbol se refiere. Cuando a la medianoche llegue el momento de levantar las copas para el brindis, una gran parte de la sociedad pedirá que, de una vez por todas, algún equipo logre el ascenso a una competencia de mayor envergadura a nivel país.
Se nos fue un año con mucho desaliento porque en las competencias en las que participaron Juventud Antoniana, Gimnasia y Tiro y Central Norte depararon más penas que alegrías. Encontrar el porqué de los fracasos de los clubes de mayor convocatoria parece una quimera. Pero tanta malaria tampoco es una mera casualidad y acá se debe establecer un parámetro desde los diferentes sectores involucrados en el tema.
Sobre la mesa se fueron desparramando ideas tras otra para encontrar una fórmula que sirva como herramienta adecuada en los armados de los respectivos equipos y la promoción de valores de la propia cantera, cuentas pendiente que todavía no cierran.
Mas bien, ante la urgencia y la necesidad tanto desde lado antoniano como el millonario, los dos buscan cometer los menos errores posibles. De lo que vendrá solo el acierto dirigencial demostrará si la elección de un determinado DT y la incorporación de los jugadores como refuerzos estuvieron a la altura de cristalizar ese logro que se viene negando años tras años.

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