Cristian Tula quedó libre de Independiente y, si bien fue muy autocrítico de su rendimiento, admitió que se trató de un día muy triste al alejarse de Avellaneda.
"Uno asume las equivocaciones y trata de revertir la situación, pero ni el ascenso cambió eso", reconoció Tula tras el vencimiento de su contrato.
"El viernes antes de que el plantel viajara a Luján ya estaban acomodando el vestuario. Empecé a entrenar por mi cuenta, con un preparador físico. Ya hablé con (Yoyo) Maldonado, por algunas cosas que quieren cumplir conmigo. Seguramente no es mi mejor día, estoy triste", contó en declaraciones al programa partidario Infierno Rojo.
El defensor hizo un análisis de su paso por el club y una fuerte autocrítica, tanto grupal como personal: "Llegué a Independiente luego de que me llamara Cristian Díaz. El me preguntó si tenía ganas de venir a jugarme una parada difícil y claro, me convencí de llegar".
"Además, al ver los jugadores que firmaban, siempre creí que podíamos lograrlo. En Independiente tuvimos muchas fechas para enderezarlo y no lo hicimos; debemos saber que es nuestro también", recordó.
"No todos tenemos la personalidad de poner la cara en momentos bravos, de asimilar la situación de pelear un descenso. Pero nunca pensé que ese equipo que se armaba iba a terminar descendiendo. A mi me tocó agarrar ritmo, confianza pese a que el equipo no tenía los resultados; pero en el ascenso y en el momento en el que estábamos era muy claro que al cometer un error, si no ganás, quedás muy marcado. Y a mi me tocó tener errores puntuales, en un momento muy difícil y la gente me marcó. Lo asumí, como caballero que soy, traté de revertirlo y demostrar. Pero ni el ascenso cambió eso", agregó.
Luego se refirió a su última etapa en el Rojo, ya afuera del equipo titular: "Almirón en diciembre me había dicho qué cosas quería que cambiara; me dijo que todo dependía de mi. Logré cambiar las cosas que en mi personalidad quizás me traicionaban y empujar desde donde me tocara".
"Uno siempre quiere jugar, pero hay que entender que había mejores jugadores y buscás apoyar desde tu lugar. Claro que estaba dolido, porque uno siempre quiere jugar", sostuvo.
"Soy un convencido, como lo dijo Almirón, que esto se va a revertir y van a llegar los resultados. En Independiente hay un grupo humano excelente, a pesar de que hay muchos jóvenes, toman buenos ejemplos", completó.
Por último, se refirió a su futuro inmediato y se despidió de los hinchas: "No sé donde voy a jugar, hay posibilidades. Por ahora estoy cortando el pasto de casa, pero tengo ganas de jugar. Dejo una buena relación con los dirigentes, con el club en general. El cuerpo técnico decidió no tenerme en cuenta, pero yo soy un agradecido. Agradezco a todos y a la gente sólo les digo que nunca me guardé nada, ni siquiera estando lesionado. Con errores y virtudes di todo".
Aún sin refuerzos en el plantel y a la espera de lo que pueda suceder con Enzo Kalinski y Jorge Ortíz -quien presiona para poder salir de Lanús y llegar a Avellaneda-, el Rojo de Mauricio Pellegrino tendrá su segundo examen de pretemporada este miércoles.
Será a partir de las 14:00 a puertas cerradas en el estadio Libertadores de América, después que el sábado, Independiente se estrenó con un triunfo frente a Libertad de Paraguay.

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