Otro escándalo salpica a Gimnasia y Tiro; en este caso, mucho más grave que un acto de indisciplina de jugadores, quienes son profesionales y sabrán reflexionar sobre sus yerros. La violencia jamás puede ser el escarmiento, es solo una excusa que usan los imbéciles para escudarse.
Dos futbolistas incumplieron las reglas internas en un momento inoportuno por el mal momento y la crisis futbolísticas del albo, eso está claro; pero de ningún modo esto debe darles vía libre, facultades e impunidad a los inadaptados para ingresar al club como "panchos por su casa", apretar a los jugadores, pegarles, amenazarlos, predisponerlos, sembrar el pánico ni mucho menos atentar contra su seguridad e integridad. Quienes hoy están arrepentidos y ya fueron condenados socialmente por el hecho sucedido en la madrugada del viernes no son delincuentes y no tienen por qué esconderse como si lo fuesen por temor a los violentos, en momentos en que los ánimos están exacerbados.
Lo cierto es que ayer por la tarde, antes del entrenamiento del equipo, los idiotas de siempre, aquellos que empañan el fútbol, ingresaron al vestuario del club para golpear a los jugadores. Uno de los futbolistas sufrió el robo de una campera y un referente del equipo tuvo que interceder ante los barras para que "bajen un cambio". Ignacio Ameli y Francisco Vazzoler recibieron agresiones físicas. Una vergenza. La Justicia debe actuar de inmediato y castigar.

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