La eliminación de Juventud terminó de la peor manera, pese a que el equipo cayó de pie y la peleó hasta el final ante una equivalencia que no lo superó futbolísticamente a lo largo de la serie. El partido se escurría y en el santo no habían respuestas anímicas y futbolísticas. Ante ese contexto, un mínimo chispazo y provocación exacerbaba aún más los ánimos de los jugadores del santo. Lo cierto es que un entredicho en el banco de suplentes entre los DT Pascutti y Coleoni terminó con una batahola cuando el encuentro ya estaba caldeado y era pura tensión. A minutos de la conclusión, se produjo una batalla campal; allí "cobraron" el Sapito Coleoni (recibió una trompada de parte de uno de los asistentes del entrenador de Juventud) y el salteño Claudio Acosta (por parte de Cárdenas). Tras la batahola, Mazón individualizó a Acosta, a Cristian Gómez (por el lado de Patria) y a Gustavo Ortiz (del santo). Los tres fueron expulsados, pero la siguieron en la boca del túnel.
Tras el bochorno, el juez chaqueño decidió adicionar quince minutos y el partido continuó, ya con nueve jugadores de cada lado. Tanto los jugadores del santo como los del decano formoseño seguramente recibirán duros informes por los sucesos.
Lo cierto es que Juventud entró en el juego que menos le convenía, se metió en el barullo de un partido caliente y en su propia desesperación a varios jugadores se les "salió la cadena", incluidos Pascutti y sus colaboradores, los que debían dar el ejemplo cuando había que mantener la calma y jugar para asegurar la serie.

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