A un cuarto de hora para el final de un partido muy tenso, Dzeko recibió una falta y, desde el suelo, se quiso vengar de Sokratis Papastathopoulos.
El jugador de Grecia intentó quitarle la pelota de las manos a Dzeko y la disputa terminó con una curiosa escena. El bosnio le bajó los pantalones a su rival, lo que provocó un tumulto entre jugadores de ambos equipos.
El árbitro sueco Jonas Eriksson le mostró a Dzeko la amarilla por el gesto, lo que significó la expulsión ya que había sido amonestado en el primer tiempo.
El árbitro también expulsó al griego Kyriakos Papadopoulos con roja directa. Con los dos equipos con 10 jugadores, Grecia logró empatar el encuentro en el descuento, con un tanto de Giorgios Tzavelas.

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