Será difícil para Carlos "Potro" Abregú asimilar una derrota tan dura como la que sufrió en la madrugada del domingo ante el invicto estadounidense Sadam Ali. La caída por nocaut técnico en el noveno round fue contundente desde varios puntos de vista. Primero, por la efectividad del rival; segundo, por lo poco que pudo hacer el argentino en el ring y, por último, el púgil estuvo en la lona un par de oportunidades, algo que nunca se había visto.
Abregú estaba frente a una chance única. Una victoria más podría haberlo puesto a las puertas del título del mundo, pero, por el momento, esa puerta se cerró y deberá encontrar la forma para volver a abrirla. Esta tarea tampoco será sencilla, ya que los promotores, representantes y otras personas del entorno suelen poner a los boxeadores en grandes laberintos donde el desgaste del tire y afloje de las negociaciones terminan por desanimar hasta a los más preparados.
La imagen que mostró el Potro en Atlantic City nunca se había visto en su carrera. Si bien sufrió en la pelea contra el venezolano Jean Prada, pudo recuperarse y quedarse con el triunfo. Con Ali no sucedió lo mismo, ante cada intento de reacción, el estadounidense neutralizó sus ataques con golpes claros a cara descubierta.
El Potro Abregú regresará entre el jueves y viernes a nuestra ciudad con la clara consigna de aprender de los errores que cometió para recuperar en los próximos años el terreno perdido en el Boardwalk Hall de Atlantic City.

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