¡Cuánta agua pasó debajo del puente! Cuántos dirigentes pasaron. Cuánta carnicería. Porque Central Norte está llamado a ser una carnicería cuando las cosas no salen bien en la cancha.
Con la derrota frente a Tabacal (0-2) se acentúa esta mala campaña (camino a desastrosa tal como lo sugirió un colega). Y se indignaron todos. Los hinchas, los socios, que son la gran minoría y los máximos responsables de lo bueno o malo que hoy suceda en el club. También los exdirigentes, los que marcaron la última época. Todos indignados. Pero a decir de verdad, "el que esté libre de pecados que tire la primera piedra".
Vale entonces repasar lo que ha sido Central en los últimos diez años, desde que dejó el ostracismo de lado, teniendo al Anual como su máximo torneo de referencia y sin poder trascender.
En el 2005 recuperaba su nombre tras el abandono de la CD que encabezó Olver Martínez, de pésima gestión con conflictos y sospechas. Daniel Cointte y Juan López tomaron la posta, reorganizaron un club que tenía hasta plantaciones de marihuana debajo de sus tribunas. Llamaron a elección y sumaron a Kike Cruz para iniciar un camino exitoso en lo deportivo. El club siguió deteriorado y con el tormento de los barras. El ascenso al Argentino A se hizo realidad con un camión de deudas; Central sobrevivía con las recaudaciones y de lo que ponían los dirigentes que también vivieron sospechados de malos manejos. Tras el ascenso, esta cabeza dirigencial le pifió con el plantel, así tal cual le pifian lo que están ahora. Se terminaron yendo al descenso con escándalo incluido, por el supuesto arreglo del partido con 9 de Julio de Rafaela. Manchón para estos hombres que, pese a todo, eran los únicos que trabajaban en el club, ponían la cara y la plata. Siguieron apostando sin la ayuda que hoy, por ejemplo, aporta el Estado.

  • Un "campañón"
Central comenzó el Argentino B sancionado, con 6 puntos menos, pero el armado del plantel fue clave para pasar a todos en la tabla y clasificar a la ronda final, aún con el descuento de puntos. Sensacional remontada de ese equipo que mantenía a Ceballos y Maino, a Cúder, a Chiaraviglio en su mejor versión, al Chero Fernández y al Pelado Duré, entre otros. Esta vez no hubo ascenso pero sí una gran campaña deportiva. ¿Y la institución? Vivió bombardeada desde afuera de quien fue por entonces el opositor número 1: el Moncho Valdez. Y las denuncias de malos manejos no cesaron; las presiones de los barras, tampoco.

  • De verdad desastrosa
En el siguiente Argentino B, con el mismo grupo de trabajo pero con Cruz como presidente, se cometió otro gran error: contratar al DT Horacio Insaurralde y a Bonachera como mánager. ¡Mamita! Lo peor que se le ha visto a Central en la década, lejos. Ese equipo casi se fue al descenso y Kike Cruz terminó yéndose por la ventana, aturdido por las deudas y con una oposición encarnizada. Injusta salida para un tipo que puso en juego su propio negocio. Pero esa campaña sí fue desatroza. Esta, la actual, va camino a lo mismo. Llegó el Argentino B 2009-2010 con Juan López nuevamente como presidente y con la aparición de José Pino Macaione (el Moncho Valdez fue vicepresidente). Una gestión buena en lo deportivo que terminó con un ascenso en las Cataratas del Iguazú.
Se mantuvo el plantel y se trajeron buenos refuerzos. Central cambió cuatro entrenadores pero realizó una campaña muy buena que por un penal errado contra Brown de Madryn no terminó en ascenso a la B Nacional. Y hubo conflictos internos, muchos. Más sospechas y manejos pocos claros con una oposición que Juan López dejó entrar a su comisión. Recaudaciones jugosas y destinos pocos claros. López terminó acusado de malversación por ser el responsable, la cabeza, aunque el manejo estuvo abajo, con el tesorero Villa y Colorito, quienes también terminaron acusados.
Tras el arranque del Argentino A 2010 se va un López polémico y audaz y entró otro López, Pablo, el sindicalista, un especialista en tirar bombas y manejar la barra. Porque este problema, los aprietes y los arreglos forzosos siempre estuvieron a la orden del día en el club. Le pasó a Gabriel Savino y le pasa a De Francesco; le pasó a los Cruz, a los López, a los Macaione. Todos sufrieron atentados.

  • Aciertos y más errores
Siguiendo el repaso, en el Argentino A 2011-12 se mantuvo otra vez la base y el plantel realizó una campaña aceptable: llegó a los play-off de la promoción por el ascenso. Y no fue tan buena la campaña 12-13 que terminó sin pena ni gloria (con Omar Jorge como DT), orquestada por Macaione y Pablo López. Pero ambos le terminaron pifiando en la siguiente. Habían hecho lo que todos pedían: mantuvieron la base y trajeron refuerzos que, en la teoría, podían potenciarlo. Ni la contratación del mejor DT, Gustavo Coleoni, salvó al equipo del descenso en la definición con Juventud Antoniana. Claro, para entonces, Gabriel Savino llegó como el salvador con su gente, los que están hoy. Y Macaione se terminó yendo como un ladrón, como le pasó a Cruz en su momento.

  • ¿Segundo fracaso?
Las malas campañas han dicho presente en todos los mandatos. Pero esta dirigencia se está yendo al tacho por segunda vez. De Francesco y Savino fueron responsables de aquel fracaso deportivo y van camino a lo mismo en esta temporada. Eso no admite discusión. Deportivamente, Central atraviesa un flojísimo momento y para algunos la solución sería "cortarle la cabeza a todos". Con las cosas así, no hay solución y solo resta agachar la cabeza hasta el próximo torneo. A esta dirigencia también se le critica la gestión nula para generar recursos. El club puede estar hecho una pinturita pero si su principal fuente de recursos e interés es el fútbol, lo demás pasa a ser cotillón. Y son los socios los responsables y los únicos que pueden cambiar este rumbo dirigencial o no, en las próximas lecciones. Después, la connivencia con los barras y las denuncias vacías seguirán a la orden del día.
.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia