Pegarle a los dirigentes del fútbol argentino es toda una moda. Entendible, pero en este caso excede la sensatez. Las desprolijidades de la AFA se refleja en cada una de sus oficinas. El Consejo Federal no podría quedar afuera de tanto descrédito, amén de su cara joven, Pablo Toviggino, quien tiene pocos meses como presidente de dicho organismo. Igualmente, en estos tiempos no se salva nadie. Los nuevos formatos de los torneos Federal A y Federal B también alzan voces, arman falsos escándalos sumados la histeria generalizada de todos aquellos que conviven en estas divisionales semiprofesionales, dirigentes, jugadores, periodistas, etc.
Es difícil realmente poder comprender el concepto "cercanía geográfica" pero sin dejar de lado la equidad. Y si hablamos de clubes pobres, bajas recaudaciones y problemas para pagar sueldos, lo que diagramó el Consejo Federal no es descabellado y tiene mucho más sentido de ser.
Por un lado, las críticas por el armado del Federal A son sobredimensionadas. Que Gimnasia y Tiro no esté de acuerdo con el nuevo formato, no significa que la mayoría piense lo mismo. De hecho, los clubes cuyanos, por ejemplo, respaldaron la nueva diagramación y Juventud Antoniana también lo hizo. Para los tucumanos de San Jorge y Concepción, o al mismo Zapla, o cualquiera de las instituciones cuyos recursos no abundan, es preferible viajar dos o cuatro veces a Salta que una a Mendoza, otra a Córdoba y una más a San Juan. Es decir, si se quejan de las distancias, pero quieren un torneo largo, no había muchas otras maneras de armar el campeonato. O es aburrido o es costoso. Evitar ambas cuestiones es de una excelencia que no existe.
En el Federal B sucede más o menos lo mismo. Central Norte, Chicoana y Camioneros Argentinos se quejan. Pero no está considerando la equidad que requiere la cercanía geográfica. Primero, los seis equipos de la capital salteña, más Chicoana, no pueden formar parte de una misma zona porque no completarían el número de equipos que se fijó en nueve. El Consejo debía repartir a salteños, tucumanos y jujeños del modo más equitativo y por eso se decidió dividir a los de esta tierra. Simple razonamiento: Salta está en un punto medio. Y, de haber reagrupado como pretenden los dirigentes del cuervo o de la fusión, Tabacal, Independiente de Yrigoyen y los equipos jujeños hubieran tenido que afrontar viajes más largos, a Tucumán, lo que hubiera sido completamente injusto.
Ahora bien, lo que se puede discutir es por qué Central y Chicoana van al sur y no Mitre, Pellegrini o Camioneros. Acá sí se podría haber hecho un sorteo.
La queja en esta cuarta categoría del fútbol nacional también tiene que ver por la corta duración. ¿Y para qué quieren un torneo largo si cada vez es más difícil pagarle a los jugadores y técnicos? Solo a los clubes grandes y convocantes, como a Central Norte, le podría complicar el armado del plantel. La negativa de jugadores se acrecentaría al notar solo seis meses de competencia. Pero, a los clubes más chicos, que son una inmensa mayoría, les viene bien.
Con 36 equipos de lado y 130 del otro, la conformidad absoluta es una utopía; y como está de moda pegarle a los dirigentes de la AFA, se pega nomás.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial



Comentá esta noticia