Con relación al caso específico del futbolista fallecido el pasado domingo, tuve la oportunidad de ver una entrevista que le hicieron a un compañero suyo, en la cual manifestaba que este chico ya había presentado alteraciones en el electrocardiograma. La fórmula más básica y sencilla para determinar si existen complicaciones cardíacas previas son la entrevista personal y el electrocardiograma. Este jugador, al parecer, tenía y conocía las alteraciones en el electro y profundizando en los exámenes hubiese arribado a un diagnóstico que podría haberle salvado la vida. Por las referencias que tengo del caso, creo que se podría haber evitado esta muerte, aunque es complicado y doloroso opinar cuando el hecho está consumado. Para ese tipo de situaciones hay muchos estudios que se pueden hacer a nivel genérico; la mayoría de las alteraciones tienen una base genética. Hay gente que puede presentar un electrocardiograma normal y sufrir una muerte súbita. Según entiendo, en AFA y en los principales organismos del deporte existen controles muy estrictos y no me explico cómo se les pude escapar esta previsión. Con este caso, hay que rever los métodos de controles. El desfibrilador, por ejemplo, como herramienta de resucitación y asistencia precoz, aplicada oportunamente y de manera correcta, puede salvar vidas, de hecho hay un antecedente hace algunos años en el fútbol francés de salvar una vida por el uso del desfibrilador. Por los relatos, Gómez tenía antecedentes previos de anormalidades cardiológicas y esto abre el interrogante de si se hubiese podido accionar a tiempo para evitar esta lamentable pérdida.

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