Ibrahim Hamadtou tiene 46 años y una fortaleza admirable. A los diez años sufrió un accidente que cambiaría su vida por completo. Ibrahim estaba aguardando la llegada del tren muy cerca del andén. Alguien lo empujó a las vías y fue arrollado por la locomotora.

Luego de sufrir la amputación de sus dos brazos, Hamadtou estuvo muy deprimido, pero el deporte salvó su vida. "Después del accidente estuve mucho tiempo sin hacer nada. No era feliz. Un amigo me llevó a un pequeño club, donde había una cancha de tenis de mesa. Allí, una persona me dijo que no iba a poder jugar", le contó el africano al diario La Nación.


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