No perder la fe. De eso se trata muchas veces. Acompañarla con trabajo, sacrificios y perseverancia. Así es como Víctor Cortez dirá presente el lunes, en la final del Federal B, cuando Mitre enfrente a Concepción FC, a pesar de dedicarse todo el día a sus otros trabajos: como cadete en una mensajería por la mañana, y en el buffet de las canchas de fútbol 5 del ciclón por las noches.
Cortez fue campeón del Anual en el 2006 con Mitre, luego dejó un tiempo el fútbol y reapareció en el Anual 2011 con el equipo que después llegó a la semifinal del TDI 2012 y que fue invitado al Argentino B de ese año. Ya desde aquel tiempo Cortez era cadete y pedía "que el fútbol me ayude a salir adelante". Hoy Cortez sigue trabajando de lo mismo e incluso se sumó otro trabajo más: en el buffet de las canchas de Mitre.
"Lamentablemente acá no tenemos un buen sueldo y todo aumenta... así que hay que trabajar. Pero el sacrificio va dando sus frutos: jugar esta final es un regalo muy lindo que me está dando el fútbol", contó Víctor, esperanzado con que el ciclón tenga un buen partido contra Concepción FC.
4 son los jugadores que siguen desde el TDI: además de Cortez, el Mudo Barrionuevo, Aguilar y Ríos.
La transformación de Cortez desde el Argentino B 2012 hasta el Federal B 2014 fue grande. Antes le faltaba velocidad y dejaba escapar algunas marcas; en cambio en la semifinal, con carácter y decisión, marcaba a Perillo, a Villar de Central Norte y los incomodaba siempre. "Siempre decía con mi familia, con mis amigos... qué lindo sería jugar un Federal B para probarse uno mismo. El primer año que lo jugué me costó mucho, tuve varias lesiones. El segundo (2014) ya me acostumbré más y lo tomé de otra manera: me puse en la cabeza que el trabajo y el sacrificio iban a traer recompensa y así lo está siendo", explicó el defensor.
El mismo zaguero contó que le pedía al preparador físico trabajar más en su velocidad. "Los rivales iban cambiando y los delanteros eran cada vez más rápido. Me dije a mí mismo si no trabajo, no voy a jugar. Trabajando día a día uno avanza", contó.
Cortez tiene una familia que mantener, su señora y un changuito de tres años, Isaac, y él mismo habló de que no se puede vivir del fútbol: "Lo que gano en Mitre es pan de hoy y hambre de mañana, es muy poco. Ojalá algún día pueda tener un buen sueldo".
Volviendo a la final que jugará Mitre por el ascenso, Cortez asegura: "No me deja dormir. Si la gano sería gracias a mi hijo, sería un regalo para mi familia". Y también explicó por qué en cada previa de los partidos mira al cielo y reza: "Es una promesa que hice; para que los santos nos den una mano... hasta ahora nos están ayudando. Especialmente San Expedito que me dio una mano cuando estaba muy mal".
Solo faltan 48 horas para que Víctor Cortez junto al gran equipo de Mitre, salgan a enfrentar a los tucumanos. "El tren pasa una sola vez; no sabemos si vamos a tener otra oportunidad así como esta. Todos soñamos con ganarla", cerró el zaguero.

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