Las especulaciones están a la orden del día en el fútbol nuestro de cada día. Más aún en estos tiempos, donde todos parecen desconfiar de todo.
En este sentido, el destino quiso que Víctor Riggio se convierta en “juez” de la gran definición del próximo domingo, en la que Gimnasia y Tiro y Juventud Antoniana se jugarán la clasificación a los play offs y la ilusión de mantener intacto el sueño. Justamente Riggio, quien tuvo un fugaz y poco feliz paso por el santo antes de recalar en Unión Aconquija, quien estuvo en dos ciclos largos en el millonario y cuya suerte le fue esquiva dirigiendo en nuestra provincia, será, paradójicamente, árbitro del futuro de los salteños.
El entrenador clasificó al estanciero a los octavos de final tres fechas antes del final de la etapa clasificatoria con holgura y asegurándose el primer lugar de la Zona D, cosechando una campaña impecable para un equipo austero que demostró con creces ser el mejor de la primera fase. Pero esa bien ganada tranquilidad abrió el abanico a las especulaciones a menos de una semana de la visita de Gimnasia a Catamarca. Antonianos de diferentes sectores especulan temerosamente con la chance de que el Tano le dé una “mano” al albo (si los de Bianco ganan el domingo clasifican y dejan al santo casi afuera y supeditado a una mínima chance de ingresar a octavos como uno de los mejores terceros).
Sin embargo, es San Lorenzo de Alem (el rival de Juventud, sin chances de clasificar ni descender) el que no jugará por nada en la última fecha. Y Riggio preparará un partido para ganar en casa y tratará de convencer a los dirigentes del estanciero (hoy tendrán una reunión) para arriesgarse a poner a todos los titulares ante Gimnasia. Y lo hará por dos motivos: para echar por tierra cualquier suspicacia y para finalizar la fase primero en la tabla general, lo que le implicará a Aconquija ventaja deportiva y definir todos los cruces en su casa hasta la semifinal.

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