Guillermo Vilas, el más grandes tenistas de Argentina y uno de los mejores en la historia de ese deporte, no tuvo reparo en sostener que "el tenis argentino bajó mucho" en las últimas temporadas, y señaló que "no quedan supergrandes", además de mencionar que su hija Anadanin será su sucesora. "Se me parece en todo", dijo.
"Los jóvenes destacados de hoy siempre juegan bien, pero les falta algo", manifestó el gran Willy. El marplatense ahondó en su crítica al comentar que "salen chicos, pero los profesores tienen la obligación de sacar jugadores y no ir a buscar por si encuentran a alguien que juega bien y decirle 'bueno vos aquí te quedas', no es así".
Vilas expresó: "El profesionalismo necesita gente inteligente y sobre todo un sistema en el que el jugador esté tranquilo". Y agregó que observa "a los jugadores ansiosos, que sienten que les falta algo".
Vilas argumentó: "Les falta una mano que los lleve despacito, no veo jugadores nuevos". Y con espíritu docente, dijo: "A mí me gustaría darles una mano, pero en este tipo de cosas todo lo hace el jugador o el que administra a ese jugador".
Y relató "varias veces me acerqué a algún chico que estaba jugando y enseguida aparecía una persona corriéndome, que me decía 'mirá este es mi jugador, no sé qué querés'. Esa celosía manda al tenis para atrás".
El extenista de 62 años entiende que "la única manera de poder sacar un campeón es cuando hay un jugador talentoso que puede abrir sus alas para volar solo". También consideró que "están cambiando las maneras, las reglas en la actividad" que no ayudan a que los más experimentados transmitan sus conocimientos e incluso "ahora cuando aparece un jugador de tenis, atrás aparece el profesor que exige un dinero para trabajar". "Veo que hay mucha gente que va cambiando profesores como si fueran figuritas", agregó.
Por eso, Vilas resaltó que "se ha mezclado el dinero con la profesión, así el tenis en la Argentina está con un toque de baja, no obligatoriamente mala sino tristemente peligrosa para los propios jugadores y jugadoras, que van a estar dispersados".
Lo pone contento ahora ayudar a su hija Anadanin a crecer en el tenis. Hablar de la mayor de sus tres hijas le produjo cierta emoción. "Hace pocos meses atrás, se destacó en un torneo Sub 12 del G3, jugando en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club", manifestó, y recordó que a él le "costó mucho más jugar en esa cancha", donde debutó en 1970.
Vilas sostuvo que le resulta difícil enseñarle a su primogénita: "Hay un choque, donde está el cariño por un lado y las obligaciones por el otro, pero hay que afrontarlo y estar atento de no herirla". Y cerró con orgullo: "Es increíble las condiciones que tiene, similares a las mías. Mi mujer -la tailandesa Phiang Phathu- siempre me dice 'hace todo igual que vos, la manera de ser, de caminar, de responder, sos vos en mujer', eso me pone muy contento".

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