Tras la agónica clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores, Huracán comenzaba su regreso a casa. Cuando iba en el micro rumbo al aeropuerto sucedió algo impensado. Al colectivo se le cortaron los frenos y el chofer tuvo que utilizar una de las rampas de escape para frenar el vehículo. Si bien pudo evitar un mal mayor, perdió el control y terminó volcándolo. La noticia se disipó con rapidez y el presidente Alejandro Nadur contó que fue solamente un susto.

Wanchope Abila relató en diálogo con Cadena 3 (Córdoba) cómo se dio el accidente e incluso reconoció que las consecuencias pudieron haber sido peores: "El colectivo se quedó sin frenos y se rompió la caja de cambios. En la rampa encontramos un poco de freno. Nos íbamos para atrás para el precipicio y lo alcanzó a chocar contra la montaña, sino íbamos para ahí. Nos llevó para la montaña y nos dimos vuelta ahí. Nos asustamos cuando empezó a caer gasoil, pensamos que iba a explotar. Ese fue un momento también desesperante, pero por suerte no pasó nada grave".

En plena conmoción por lo vivido, el delantero admitió que todavía no les terminó de caer la ficha: "Gracias a Dios estamos todos bien, medio asustados, pero bien. No nos damos cuenta de lo que pasamos, estamos ocupándonos de algunos chicos un poco más golpeados. Nos pasaron que estaban todos bien y atendidos, y los dejan más que nada por precaución".

Patricio Toranzo, Diego Mendoza y el preparador físico Pablo Santella fueron los que recibieron los golpes más duros y tuvieron que ser asistidos en el hospital más cercano. En las próximas horas emprenderán el regreso a Buenos Aires, mientras que ya se solicitó postergar el partido que estaba programado para el sábado a las 17.00, visitando a Tigre.

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