"Quien a hierro mata a hierro muere", reza el refrán y el chileno Gonzalo Jara no quedó ajeno. Como una copia de la viveza criolla y de las mañas "made in Argentina", el chileno utilizó una de las herramientas "comunes" en el fútbol para provocar y distraer a un jugador contrario. Pero, claro, el contexto fue diferente. Cavani, la víctima, no solo recibió la agresión física sino que hasta se llegó a decir que había sido atacado verbalmente al señalar: "Tu padre se va a pudrir en la cárcel por 20 años" (en alusión que actualmente está preso tras un accidente automovilístico que le costara la vida a una persona en Uruguay). Cavani es humano y, sobre todo, hijo. La reacción fue la esperada, aunque hay que reconocer que fue leve ante tanta agresión, pero que le terminó costando la expulsión, en un partido clave como fue el pase a las semifinales.
Jara se pierde los dos partidos siguientes de la Copa América y el restante cotejo será en las clasificatorias sudamericanas al Mundial de Rusia 2018, que comienzan en octubre.
Lo cierto es que la actitud deplorable del chileno es parte de histórico folclore futbolístico y que hasta, en muchas ocasiones, no llegó a ser sancionado ni durante el partido ni siquiera fuera de la cancha, aunque hoy en día la sanción llega desde el "escritorio", como le pasó en su momentos al uruguayo Luis Suárez, el mordedor, o al propio Neymar, motor de un eliminado Brasil.
Tarde pero seguro y ahora Jara, ¿decime qué se siente?

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