Con humildad y sacrificio, Raúl Zelaya tuvo que dejar Salta para buscar otras oportunidades en el fútbol. Luego de su gran campaña en Unión Aconquija, el interés de otros clubes por él creció. Hoy en día disfruta de su gran presente y de sus vacaciones, en familia.

¿Fue lo que esperabas este año en lo futbolístico?
Fue un gran año para mí como futbolista tanto en lo personal como en lo grupal. Rescato la campaña de Unión Aconquija que fue muy inesperada para algunos, aunque no tanto para nosotros.

¿Te imaginabas realizar esa gran campaña con Unión Aconquija?
Nosotros soñábamos con lograr el ascenso; queríamos ascender. Pero por una cosa u otra no se dio; como sea estamos muy contentos.

¿Qué esperás ahora?
Uno siempre espera seguir progresando año a año. Si tengo que seguir un año más en Unión espero tener el mismo rendimiento que tuve este año o mejorarlo. Si me toca irme a otro club, trataré de hacer las cosas bien como en Unión.

¿Qué acercamientos tuviste con Juventud?
No me llamaron; yo tengo un año más de contrato en Unión Aconquija.

Antes no te tenían en cuenta y después de tu campaña con Aconquija surgió el interés del santo...
Sí, la atención que tengo ahora no la tenía antes. Debe ser por el momento, quizás no jugaba mucho y ahora me fue bastante bien; sabía que este momento iba llegar algún día.

¿Qué pensás del fútbol salteño?
Juventud y Gimnasia conformaron grandes equipos pero uno como salteño esperaba un poco más; son cosas que pasan. Nosotros teníamos el ascenso en la mano y lo perdimos. Llegó mucha gente de experiencia y no surgió lo esperado.

Siempre la peleaste desde abajo...
Como siempre, hay que pelearla; tanto en la vida como en el fútbol. Entrenar a full y siempre estar apoyado por la familia y por todos los que lo rodean a uno; y no bajar los brazos.

¿Pensás que en Salta te dieron tu lugar?
No me dieron mi lugar. A los jugadores salteños los ven de otra manera acá en Salta. Por eso decidí irme y llevarme a mi familia; me fue bastante bien. Acá en Salta no le dan mucha bolilla a los jugadores salteños. Hay muy buenos jugadores acá, por nombrar algunos: Juan Romero, el Piojo Cartello y muchísimos más que no tienen muchas posibilidades y tienen que buscar equipos en otro lado.

Sufriste un golpe muy duro en lo personal y lo afectivo como la perdida de tu primer hijo. ¿Cómo se hace para superar ese momento?
Viví un momento muy duro en mi vida con la pérdida de Thiago y había pensado dejar el fútbol. Estaba muy mal pero Zapla me abrió las puertas, confío en mí y con la llegada de Santino (su segundo hijo) no me olvidé de mi pequeño, pero se hizo un poco más fácil para llevar la vida normalmente.

Cuando salís al campo de juego se ve que siempre mirás al cielo como pidiendo que tu hijo te acompañe en cada partido...
Siempre está presente, si no es en todo momento de la vida, en cada cosa nueva que aprende Santino está el retrato de Thiago. Dios me dio a Santino y puedo seguir disfrutando lo que más me gusta.

En Aconquija tus fieles compañeros fueron tu hijo y tu señora, pero en Salta ver a la familia Zelaya en la tribuna se hizo costumbre.
Punto aparte con mi señora que me siguió adonde fui. En Catamarca ella se aguantó todo, bajó y subió cuestas con mi hijo. Obvio que también mi mamá y mi papá siempre me apoyan desde lejos y hasta hicieron el esfuerzo para verme varias veces afuera. Mi familia es el pilar fundamental de lo que soy hoy en día.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial



Comentá esta noticia